Quienes estamos acostumbrados a escuchar detenidamente los discursos, sabiendo que hay algo más detrás de las palabras, hemos notado un cambio importante en el estilo comunicacional de la Presidente desde la muerte de Néstor Kirchner a esta parte. Más aún, hemos visto que quienes no "disfrutaban" de escucharla, ahora logran hacerlo hasta con cierta empatía, sobre todo en los momentos de emoción que siempre llegan.
Dicho esto, comparto un editorial del diario La Nación donde el análisis de Luis Majul resulta al menos ilustrativo de estos efectos: